El primer año de Bim, la billetera electrónica del Modelo Perú

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Fecha de publicación: 
Marzo 2017
Autor: 
Trivelli, C.

Carolina Trivelli, investigadora del Instituto de Estudios Peruanos, analiza lo avanzado y lo que se puede esperar en el segundo año.

Primera mujer alcalde de la ciudad de los Uros, Perú. Por David Martín Huamani Bedoya, Concurso de Fotografía CGAP 2016.

El pasado 16 de febrero, Bim -la billetera electrónica del Modelo Perú- cumplió su primer año en el mercado. Ha sido un año de grandes desafíos, avances y nuevos retos. Aquí un primer recuento de lo avanzado y de lo que viene en el segundo año.

Un poco de historia

En el 2013, la Asociación de Bancos del Perú se propuso preparar una iniciativa para tomar ventaja de la recientemente aprobada normativa sobre dinero electrónico en el Perú (aprobada en enero de 2013). Para ello reunió a sus miembros (todos los bancos privados operando en el Perú) e invitó a las dos asociaciones de entidades microfinancieras reguladas del país, ASOMIF y la Federación de Cajas Municipales (FEPCMAC), a una empresa emisora de dinero electrónico en proceso de creación en ese entonces y al Banco de la Nación, banco público principal encargado de los pagos del sector público. Este colectivo comenzó a explorar distintas formas de tomar acción en el marco de la nueva normativa y en 2014 lanzó un Proyecto de Dinero Electrónico denominado Modelo Perú.

Modelo Perú, es una estrategia del sector financiero para acelerar los procesos de inclusión financiera en el país a partir de un esfuerzos de colaboración y competencia entre intermediarios financieros. Colaboran para crear una plataforma operativa común y desarrollar un ecosistema de pagos digitales, y compiten por los usuarios finales.

En 2015 se crea una nueva empresa, Pagos Digitales Peruanos S.A., encargada de implementar Modelo Perú. Esta empresa privada, propiedad de más de 30 entidades financieras y emisoras de dinero electrónico, brinda servicios de operación de billeteras electrónicas para sus miembros.

¿Qué es Bim?

Bim es una billetera electrónica que opera en cualquier teléfono móvil, incluso en modelos básicos, prepago, aun cuando estos no tengan saldo (minutos disponibles). Bim corre en una plataforma USSD, lo que si bien impone ciertas restricciones y costos relativamente altos, asegura accesibilidad desde cualquier operador telefónico y desde cualquier modelo de teléfono, básico o inteligente.

Las billeteras Bim son administradas centralmente utilizando la Ericsson Wallet Paltform (EWP). Sin embargo, cada usuarios al momento de activar su billetera debe seleccionar que proveedor (que emisor de dinero electrónico) respaldará su Bim. Con ello, cada billetera está asociada a un cliente (usuarios final) y a un proveedor (emisor de dinero electrónico).

Bim permite realizar transferencias, pagos, compras y obtener información sobre la actividad del usuario. Bim es interoperable en tres niveles:

  • Entre proveedores de billeteras Bim. Un usuario final puede realizar transacciones con cualquier otro usuario, sin importar qué entidad emisora de dinero electrónico es la que soporta cada una de las billeteras Bim. Yo puedo tener mi Bim con la entidad A y realizar transacciones con cualquier otro Bim, sin importar si las billeteras de destino trabajan con el intermediario financiera B, C o D.
  • Es interoperable entre empresas de telefonía. Desde los terminales de las 3 principales empresas de telecomunicaciones (que representan más del 90% del mercado de telefonía móvil) se puede acceder a Bim. Es más desde una terminar de la empresa de telecomunicaciones X se pueden realizar transacciones con Bim que operan en terminales del operador Y o Z. Incluso desde Bim de un terminal de Entel por ejemplo, se puede comprar tiempo aire para un terminal de Claro o de Movistar.
  • Hay interoperabilidad entre los agentes de cash in/out (poner/sacar dinero), que son la red de agentes corresponsales de varios intermediarios financieros. Yo puedo acercarme a cualquier agente asociado a Bim, que puede ser un agente bancario de la entidad financiera J y hacer un cash in, sin costo adicional, de mi billetera que no es provista por la entidad J.

Gracias a una legislación y regulación proactiva, Bim opera como una cuenta transaccional simplificada de bajo monto. Gracias a la normativa para este tipo de cuentas, el usuario final solo requiere su documento de identidad y un teléfono para activar su Bim. Si bien su cuenta tiene topes (de monto total transado por mes y de tamaño de las transacciones) esta cuenta puede convertirse en una cuenta general, sin límites, si el usuario cumple con los requisitos adicionales de conocimiento del cliente (KYC) y de prevención de lavados de activos y financiamiento del terrorismo que la regulación exige a su proveedor de Bim. Esto permite que los usuarios finales puedan activar su Bim desde su propio teléfono, en una operación que dura menos de 1 minuto y que no tiene costo.

El primer año

Al lanzamiento de Bim se plantearon metas modestas para el primer año, reconociendo que sería un año de pilotaje, pruebas y ajustes. Las metas para el primer año eran lograr 276 mil billeteras, que 30% de ellas fueran activas y que el promedio de transacciones por usuario activo llegara a 3.1 transacciones por mes.  De estas metas se ha cumplido solo la de billeteras, las otras dos aun están en proceso. El número de transacciones por usuarios es muy heterogéneo. En los últimos dos meses, hay una tendencia interesante en este aspecto, pues el número de transacciones viene creciendo en algo más de 50% cada mes.

En este primer año se han dado importantes pasos. Al momento del lanzamiento, Bim era ofrecido por 9 emisores de dinero electrónico (dos empresas financieras, una caja municipal, un emisor de dinero electrónico no financiero y 5 entidades bancarias) y desde Bim se podían hacer transferencias persona a persona (P2P), comprar tiempo aire (recargas de minutos), hacer un único pago a una entidad educativa, poner dinero (cash in) y sacar dinero (cash out), además de consultar saldo, últimos movimientos y cambiar la clave.

Hoy Bim es ofrecido por más de 20 emisores de dinero electrónico, desde los bancos de mayor escala hasta entidades microfinancieras locales. Los servicios, además de los originales, incluyen el pago de un impuesto (RUS, impuesto a los microempresarios),  compras en comercios afiliados y el que los comercios puedan hacer pagos a sus proveedores desde su Bim. Además, se puede hacer cash in transfiriendo dinero de una cuenta bancaria a cualquier Bim.

Además dos nuevos emisores de dinero electrónico, una caja municipal y un banco especializado en microfinanzas, se han unido a Pagos Digitales Peruanos, que hoy cuenta con 34 entidades financieras y emisoras de dinero electrónico como accionistas.

Los primeros desafíos

Sin embargo, el primer año no ha estado libre de problemas y con ello hay desafíos en proceso de ser atendidos y una larga lista de temas por atender para que Bim logre realmente convertirse en una herramienta efectiva de inclusión financiera en el Perú.

Entre las dificultades iniciales, la más importante (y restrictiva) a sido la dificultad para generar una red suficientemente amplia de agentes para hacer cash in/out. Modelo Perú partió de la premisa de que su red de puntos de cash in/out sería la ya existente red de cajeros corresponsales de los distintos intermediarios ofreciendo Bim, y que este proceso sería sencillo (añadir una transacción adicional),  y que sería liderado por los intermediarios poseedores de la red de cajeros corresponsales (que fácilmente los capacitarían y activarían). Al lanzamiento se contaba con más 8 mil agentes de cash in/out registrados, de los cuales unos 6 mil ya habían activado su cuenta de agente para poder operar con Bim.

Rápidamente se vio que solo un pequeño porcentaje de los agentes que habían activado su cuenta de agentes, hacía transacciones y con ello que pocos tenían saldo en sus cuentas de agente. Sin saldo suficiente en sus cuentas, cuando un usuario final quería hacer un cash in, el agente no contaba con suficiente dinero electrónico y no podía servir al cliente. Esto se explica por un complejo proceso para “poner” dinero en las cuentas de los agentes, y la necesidad de que estos “inmovilicen” recursos en dicha cuenta; cuenta que inicialmente además tendría poco movimiento tratándose de un servicio  nuevo.

Antes la restricción en la cantidad de agentes muchos usuarios finales vieron frustrados sus intentos iniciales de usar Bim y dejaron de hacerlo. Revertir esta situación ha sido el principal desafío de este año. Hoy día se cuenta con una red operativa de más de 3 mil agentes, ubicados sobre todo en Lima, pero que resulta aun insuficiente para escalar la operación de Bim.

Esta restricción ha hecho al equipo de PDP y de los intermediarios que poseen estas redes de agentes, redefinir el tipo de agente. Hoy se viene haciendo un piloto de un agente que haga cash in/out más ligero, que no tiene porque ser una cajero corresponsal (los bimers), se vienen trabajando esquemas complementarios de comisiones y de entrenamiento con los agentes existentes y buscando soluciones complementarias adicionales. Hoy, ya la principal red de agentes permite hacer la operación de cash in desde el POS del cajero corresponsal y esto ha facilitado los procesos.

Sin una red de agentes suficiente, se decidió detener las campañas de comunicación masivas y con ello la presencia de Bim en medios de comunicación se ha reducido. Esto deberá retomarse en el segundo año.

Un segundo desafío en el año inicial era que solo se tenían unos pocos casos de uso que exigían convertir dinero en efectivo en electrónico y luego reconvertirlo nuevamente en efectivo. Para ello se han desarrollado nuevos casos de usos que permitan al usuario final, pero sobre todo a los pequeños comercios recibir dinero electrónico y gastarlo sin necesidad de volver al cash. Se viene desarrollando una programa piloto con tres grandes distribuidores (productos de consumo masivo) para promover que los comercios (puntos de venta) puedan recibir pagos de clientes finales en sus establecimientos (compras) y que los establecimientos puedan con ese dinero electrónico recibido pagar a sus proveedores y sus impuestos.

Sin embargo, cada nuevo caso de uso trae nuevos retos. Por ejemplo, para pagar el RUS vía Bim aún muchos usuarios extrañan el recibo impreso, y  tienen dudas sobre la validez del SMS como prueba de pago o sobre su capacidad de almacenar estos mensajes para futuros controles. Digitalizar este tipo de pagos exige que se digitalice también la administración del servicio y que finalmente olvidemos el recibo impreso o la exigencia de un sello en cada recibo.

Más casos de uso son necesarios, pero a la vez, hay que lograr mayor uso de los ya existentes. Avanzar en generar más casos de uso y a la vez más transacciones por cada caso de uso requiere estrategias distintas y complementarias, que a su vez requieren recursos (humanos, financieros, tecnológicos y alianzas con terceros) distintos. Pero en esa ruta hay que perseverar.

Finalmente, un tercer desafío viene dado por el esquema de afiliación de nuevos clientes. En este primer año la mayor parte de los usuarios finales se auto registraron y un grupo menor abrió su Bim a través de un agente. El auto  registro es efectivo, pero también está asociado a la existencia de muchas cuentas inactivas, pues algunos usuarios se activaron y no tenían acceso suficiente a información y motivación sobre el uso posterior. El proceso de registro a través de un agente implica una conversación, una pequeña capacitación  y con ello una mayor probabilidad de uso. Es posible que en el segundo año se deba potenciar y priorizar el proceso de afiliación a través de agentes reclutadores o agentes Bim antes que solo el auto registro.

¿Qué se viene en el segundo año?

El segundo año de Bim viene marcado por básicamente cuatro desafíos: ampliar y diversificar su red de agentes y puntos de cash in/out; implementar campañas de comunicación para volver a posicionar Bim como un canal transaccional, enfatizando su uso para transferencias P2P, potenciar y escalar los pilotos  (B2B y P2G), y diversificar los casos de uso para incluir pagos de servicios y micropréstamos (hoy muy concentrados en la compra de tiempo aire).

Adicionalmente hay otros retos. Bim deberá avanzar en el frente externo también. Está pendiente conectar al cuarto operador telefónico (Bitel) y la red de cajeros corresponsales del Banco de la Nación, que suelen estar estratégicamente ubicados en el territorio, también deberán redoblarse esfuerzos para que el sector público apueste decididamente por digitalizar otros pagos que recibe (como el RUS) y pagos que envía a ciudadanos (G2P).

Atendiendo estos desafíos Bim podría ver un sorprendente segundo año con muchas novedades.

(*) Carolina Trivelli es economista, investigadora en el Instituto de Estudios Peruanos y Presidente del Directorio de Pagos Digitales Peruanos S.A. Fue Ministra de Desarrollo e Inclusión Social en Perú, entre 2011 y 2013. 

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