Inclusión financiera en 2018: Se afianzan las plataformas de las grandes empresas tecnológicas

Actualidad
Fecha de publicación: 
Febrero 2018
Autor: 
Bull, G.
Editorial: 

Greta Bull, Directora Ejecutiva del CGAP, explora cómo las grandes plataformas transformarán el panorama de la inclusión financiera en 2018.

Jóvenes utilizando la tecnología móvil. Foto por Anindya Majumdar, Concurso de Fotografía CGAP 2017.

A fines del año pasado, pasé un par de días en Silicon Valley, y la experiencia fue reveladora, tal como lo esperaba. Mis conversaciones con representantes de empresas de tecnología financiera me hicieron tomar conciencia de la velocidad con la que las grandes plataformas se han preparado para transformar el panorama de la inclusión financiera en los mercados emergentes. Desde hace un tiempo sabíamos que las superplataformas tenían en la mira el espacio de la inclusión financiera, pero en 2017 comenzamos a ver que su intervención se hacía realidad rápidamente. Ant Financial (área de servicios financieros del grupo Alibaba) ingresó en el mercado indio en 2015 mediante una inversión inicial en PayTM y se está ampliando con fuerza en otros mercados asiáticos. Google lanzó su sistema de pagos Tez en la India, integrado en otros servicios que presta. Y Facebook puso en marcha Facebook Messenger Pay en Filipinas, con planes de expansión hacia otros mercados con baja penetración del sector bancario y elevado uso del servicio de mensajería Messenger.

En 2017 se observó un crecimiento explosivo de la inclusión financiera en grandes mercados asiáticos como los de la India y China (véase el reciente informe del CGAP [i] sobre Alipay y WeChat Pay en China), impulsado por los pagos y respaldado por los teléfonos inteligentes y las cuentas bancarias. Sin duda, el año 2018 será testigo de la constante intensificación de las iniciativas de las plataformas en nuevos mercados, primero en Asia, pero también, a la larga, en otras partes del mundo. En un trabajo reciente de BFA Global, titulado “Inclusive Digital Ecosystems of the Future” (Ecosistemas digitales inclusivos del futuro), se señalan cuatro factores clave que permitieron el crecimiento de los servicios financieros digitales en China: 1) un veloz aumento del uso de los teléfonos inteligentes; 2) el hecho de que la mayor parte de los adultos ya tenían cuenta bancaria; 3) el surgimiento de empresas de Internet privadas agresivas y centradas en el cliente (como Ant Financial y TenCent), y 4) el hecho de que las autoridades reguladoras chinas no actuaran demasiado pronto (adoptaron una actitud expectante, en lugar de experimentar y aprender de los resultados).

Si bien muchos de estos factores ya se observan en grandes mercados como la India y China, las plataformas enfrentarán desafíos diferentes a medida que avancen hacia otros mercados. La penetración de los teléfonos inteligentes sigue siendo baja en gran parte de África, y los operadores todavía deben encontrar formas de ingresar efectivo (y extraerlo) en un sistema sin cuentas bancarias o billeteras en las que se deposite dinero regularmente en forma digital. África también presenta problemas de escala: la población adulta de un país de África al sur del Sahara es, en promedio, de unos 12 millones de personas, de manera que los operadores se topan con límites (y, por lo tanto, con obstáculos normativos) con bastante rapidez. Ello implica que los países asiáticos, con mayor densidad demográfica y niveles más altos de penetración de teléfonos inteligentes, resultan más atractivos para estas grandes plataformas. Por ahora.

Las plataformas están hallando formas de superar estas dificultades ampliando la conectividad, pero también generando asociaciones que aprovechen la fortaleza relativa de cada asociado. Tanto Google como Facebook están buscando medios de aumentar el uso de Internet en África: Google, a través de pruebas con globos a gran altura en África oriental, y Facebook, mediante su servicio Free Basics, actualmente en funcionamiento en 28 países africanos (y en otros 33 mercados), con la colaboración de operadores de redes de telefonía móvil. Los servicios financieros no son, necesariamente, el objetivo último de estos grandes actores, que se orientan, más que nada, a lograr que los usuarios intensifiquen su utilización de los servicios básicos de Internet y redes sociales, para reunir datos y percibir los ingresos publicitarios generados por esa interacción. Un sistema de pagos fácil de usar puede profundizar la relación con los usuarios, de manera que las plataformas se asocian cada vez más con proveedores locales para obtener licencias otorgadas por las autoridades y tener acceso a las cuentas existentes (bastará con una cuenta bancaria o una billetera) que se necesitan para el funcionamiento del servicio de transferencia de dinero. Con este tipo de asociaciones, los cuatro factores posibilitadores mencionados más arriba comienzan a configurarse en otros mercados.

En Estados Unidos, por ejemplo, puedo efectuar un pago vía Messenger, pero se me exige ingresar los datos de mi tarjeta de crédito o PayPal en mi cuenta de Facebook, cosa que soy renuente a hacer cuando efectivamente llega el momento, porque comienzo a sopesar la medida en que Facebook ya ha invadido mi vida digital. Pero vivo en un mercado con numerosas opciones a la hora de enviar dinero. En los mercados donde las alternativas no son tantas, quizás los usuarios no sean tan reacios a compartir este tipo de información con Facebook. En Filipinas, Facebook se ha asociado con G-Cash y PayMaya para ofrecer a sus clientes la posibilidad de realizar pagos a través de Messenger y, análogamente, los usuarios de Messenger deben ingresar en Facebook la información de sus cuentas para poder acceder al servicio. Una vez que el dinero se envía de un usuario a otro, el receptor debe consignar en Messenger los datos de su cuenta para recibir el dinero. Esta estrategia viral, que explota la enorme red social de Facebook, podría aumentar exponencialmente el uso de las cuentas de G-Cash y PayMaya, y ni qué hablar del uso de Facebook, y resulta ventajosa para ambas partes. Además, la autoridad reguladora tiene la tranquilidad de que las entidades autorizadas son las que proporcionan, en la práctica y en última instancia, los servicios de pagos, mientras que Facebook cumple un importante papel multiplicador inicial.

El caso de la India es particularmente interesante desde la perspectiva de las plataformas. El Gobierno indio respaldó el desarrollo de una importante infraestructura de mercado que los actores privados pueden aprovechar, lo que ha dado como resultado una aceptación fenomenal del uso de los servicios de pagos. Unified Payment Interface, un mecanismo de pagos abierto administrado por National Payments Corporation de la India, fue lanzado para pagos móviles en agosto de 2016. Desde entonces, pasó de tramitar 92.000 a 145 millones de transacciones mensuales a diciembre de 2017. Google Tez, que se inició en septiembre de 2017 -sí, hace apenas cuatro meses- ahora maneja el 65% de ese volumen de transacciones. PayTM, un servicio de pagos que es en parte propiedad de Ant Financial, comenzó a funcionar en diciembre y ese mes absorbió el 25% del volumen. Estos actores ofrecen soluciones diferentes, pero lo que tienen en común es que las comisiones por operación no son los principales estímulos para brindar el servicio; los datos y la integración de los consumidores en la plataforma primaria lo son. Tanto Tez como PayTM proporcionan un servicio gratuito e incentivos monetarios para promover el uso, porque su objetivo primordial consiste en captar clientes y no necesariamente en aumentar las transacciones.

En vista de las novedades surgidas el año pasado en las fluidas interfaces de pagos de Asia, no es sorprendente que Safaricom anunciara, a fines de 2017, el lanzamiento de una aplicación de M-Pesa que incluirá pagos habilitados mediante códigos QR y capacidades NFS integradas en los teléfonos móviles, para reproducir la facilidad de uso observada en los mercados asiáticos (en lugar de tipear largas cadenas de caracteres en una interfaz USSD). Se están entregando etiquetas adhesivas con código QR a 140.000 agentes de M-Pesa y 80.000 comerciantes de Lipa na M-Pesa. Cabe esperar, entonces, un crecimiento similar de pagos expeditos en el mercado de pagos digitales más avanzado de África para 2018.

El año 2017 fue crucial para la inclusión financiera, en el que Asia impulsó un veloz cambio en el espacio de las finanzas digitales y África comenzó a avanzar para equiparar sus progresos con los registrados en el Este. Prevemos que 2018 va a ser un año todavía más apasionante. Es probable que Ant Financial invierta y gane terreno en más mercados, Facebook se ampliará más allá de Filipinas y Google continuará estudiando formas de consolidar su comunidad con productos financieros útiles. Las empresas que manejan las grandes plataformas podrían acelerar el proceso de inclusión financiera que comenzó hace más de 40 años con las instituciones de microfinanzas y se revitalizó recientemente con el ingreso, en el mercado, de operadores de redes de telefonía móvil y otros actores no tradicionales. Añadir millones de personas a través de los servicios digitales en red podría dar un enorme impulso a la inclusión financiera, aunque persisten muchas preguntas polémicas sobre la forma de lograr que los servicios financieros digitales lleguen efectivamente a los pobres en lugar de perpetuar la brecha digital. Y los nuevos actores plantean nuevos y considerables desafíos a las autoridades. Mantener el control normativo y la supervisión será una tarea aún más complicada, y nuevas cuestiones como la privacidad y la protección de los datos, la seguridad cibernética y las políticas en materia de competencia irán pasando a primer plano, cuestiones que recién ahora están empezando a ser abordadas por los especialistas en inclusión financiera. En el CGAP esperamos con gran interés hacer frente a estos temas el año entrante.

Este blog fue originalmente publicado en inglés en el sitio del CGAP.

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