¿Deberíamos estar hablando de salud financiera y ya no de inclusión financiera?

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Fecha de publicación: 
Diciembre 2017

Carrie Creasey cuenta por qué la Fundación MetLife ahora se enfoca en la salud financiera

Carrie Creasey, MetLife Foundation.

Carrie Creasey es especialista de programa de la Fundación MetLife, donde gestiona la cartera global de donaciones, la evaluación de impacto y la narrativa de historias estratégicas para respaldar la misión de la Fundación, que busca mejorar el bienestar financiero de las personas de bajos ingresos en el mundo. A través de alianzas con más de 170 organizaciones de inclusión financiera en 40 países, la Fundación ha destinado más de US$ 170 millones a la fecha a esta misión y está apoyando a más de 20 millones de personas en su camino hacia la salud financiera.

En esta entrevista del Portal de Microfinanzas, Carrie comparte con el Portal algunas ideas sobre el concepto de salud financiera y por qué la Fundación MetLife ha cambiado su enfoque de inclusión financiera a salud financiera.

Portal de Microfinanzas: Usted habló recientemente en la Conferencia de SEEP, en una sesión titulada “Reformular los términos de la conversación para pasar de la inclusión financiera a la salud financiera. (i) ¿Podría contarnos un poco acerca del concepto de “salud financiera”: qué incluye y por qué es importante?

Carrie: Salud financiera significa que las personas pueden atender satisfactoriamente sus necesidades diarias de efectivo, son resilientes frente a los desafíos inevitables de la vida y aprovechan las oportunidades. En otras palabras, son capaces de lograr sus objetivos financieros de corto y largo plazo.

En términos generales, creo que estos son resultados que la mayoría de los profesionales que trabajan en el ámbito de la inclusión financiera siempre han querido respaldar; sin embargo, la terminología que hemos estado empleando no refleja del todo esta idea. El término “inclusión financiera” es de carácter binario, es decir que solo da lugar a dos opciones: uno está “incluido” o “excluido” en el ecosistema financiero formal. Aun así, sabemos que la cuestión no es tan sencilla. No basta con que las poblaciones marginadas y de bajos ingresos tengan acceso a productos y servicios financieros: lo que importa es si pueden utilizar esas herramientas para generar un efecto positivo en sus vidas y de qué manera pueden hacerlo.

Portal de Microfinanzas: Como señaló un integrante del panel, somos “cada vez más conscientes de que las mediciones tradicionales de la inclusión financiera no revelan mucho acerca de la salud financiera de una sociedad”. ¿Qué nos dice sobre esto el concepto de salud financiera que la inclusión financiera no nos dice?

Carrie: Me gustaría usar como ejemplo mi país de origen, Estados Unidos, porque con frecuencia noto que las personas se asombran por lo marcado que puede llegar a ser el contraste entre la inclusión financiera y la salud financiera en un país que se considera muy desarrollado.

En 2015, la Oficina del Censo de los Estados Unidos y el Organismo Federal de Garantía de los Depósitos Bancarios publicaron en forma conjunta un informe (i) en el que se afirmó que el 93 % de los hogares del país estaban “bancarizados”, lo que significaba que tenían una cuenta en una institución financiera formal. Desde el punto de vista de la inclusión financiera, ese dato parecería reflejar un gran logro.

Carrie Creasey: "El término “inclusión financiera” es de carácter binario, es decir, solo da lugar a dos opciones: uno está “incluido” o “excluido” en el ecosistema financiero formal".Sin embargo, ese mismo año el CFSI [Centro para la Innovación de los Servicios Financieros], uno de los asociados estadounidenses clave de la Fundación MetLife, publicó sus propias conclusiones (i) que revelaron que el 57% de los estadounidenses aún enfrenta dificultades relacionadas con la salud financiera. Además, la Reserva Federal informó (i) que casi la mitad de las familias de Estados Unidos (46%) no tenía siquiera US$ 400 para cubrir costos inesperados en un caso de emergencia.

Lo que parece un “logro” si evaluamos únicamente cuántos estadounidenses están bancarizados se convierte en una grave crisis de salud financiera cuando analizamos más de cerca la vida financiera de esas personas.

Portal de Microfinanzas: ¿Cómo se mide la salud financiera? ¿Qué tipo de datos se puede encontrar acerca de este concepto?

Carrie: Está empezando a surgir una gran cantidad de información y datos sobre salud financiera y, ciertamente, aún no se cuenta con un lenguaje universalmente acordado ni con un conjunto de parámetros de medición. Sin embargo, hay organizaciones que están trabajando para cambiar esto.

El CFSI, el grupo que mencioné antes, ha elaborado un marco (i) basado en una investigación que realizó en Estados Unidos, en el que se evalúan los indicadores de salud financiera centrados en cuatro componentes principales: cómo se gasta, cómo se ahorra, cómo se planifica y cómo se pide dinero prestado. Además, la Fundación MetLife se ha asociado con Gallup para realizar un estudio piloto a nivel mundial que tiene como objetivo evaluar el bienestar financiero en 10 países y en el que se encuestará a 15.000 personas. Dicho estudio se encuentra en las primeras etapas, pero el objetivo consiste en acumular datos sólidos que puedan utilizarse para elaborar un sistema que permita medir la salud financiera general a escala internacional.

Independientemente de los datos que recopilen las organizaciones, será indispensable seguir de cerca los resultados -tanto para los clientes como para las instituciones- durante períodos más extensos. Los indicadores de salud financiera deben focalizarse en el impacto a largo plazo para las poblaciones de bajos ingresos.

Portal de Microfinanzas: Los trabajos sobre salud financiera, que en un principio se centraron en los consumidores de un país desarrollado como Estados Unidos, hoy también están creciendo a nivel mundial. ¿El concepto o marco varía de un país a otro o depende del nivel de desarrollo económico?

Carrie: Cada vez que se intenta medir el impacto a escala mundial, las cosas se complican. Realmente creo que los conceptos centrales, esto es, ser capaz de satisfacer las necesidades diarias, enfrentar con seguridad las dificultades financieras y aprovechar las oportunidades son indicadores universalmente aceptados de salud financiera, y que contar con algún tipo de sistema de medición global siempre resulta útil para evaluar cuestiones a escala. Dicho esto, es importante que, al analizar con mayor profundidad distintos países y comunidades, las organizaciones utilicen datos adecuados desde el punto de vista cultural. No tiene demasiado sentido centrarse en cuánto dinero ahorran todos los meses las personas en un país como Argentina, donde las tasas de inflación son altas, o como Sudán del Sur, donde la cantidad de vacas que una persona tiene es mucho más importante que el dinero depositado en el banco.

Carrie Creasey: "No creo que debamos abandonar la inclusión financiera, pero tal vez sea hora de poner a prueba la manera en que abordamos el concepto".Portal de Microfinanzas: ¿Entonces dejamos de lado el término “inclusión financiera”? ¿Usted cree que es hora de abandonar ese concepto y centrarse en la salud financiera?

Carrie: No creo que tengamos que dejar de lado la inclusión financiera. Como término, ha sido sumamente útil para convocar a autoridades normativas, donantes, profesionales, académicos y clientes. Hasta la fecha, hay más de 50 países que cuentan con estrategias de inclusión financiera, lo que no es poco. No creo que debamos abandonar la inclusión financiera, pero tal vez sea hora de poner a prueba la manera en que abordamos el concepto. Sé que muchos de los lectores del Portal de Microfinanzas comenzaron en este ámbito durante la época del “crédito para la microempresa”, y que con el tiempo se suprimió “empresa” y quedó “microcrédito”, que luego se convirtió en “microfinanzas” y finalmente se amplió hasta llegar a “inclusión financiera”. Este es un sector que ha demostrado una gran capacidad de evolución para atender las necesidades de las personas de bajos ingresos y financieramente vulnerables. Confío en que seguirá haciéndolo, independientemente del título.


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